Apiterapia, tratamiento con picaduras de abejas

Martes, 19 Agosto   

Durante años he observado la relación entre las picaduras de abeja y los puntos de acupuntura correspondientes al “problema” o desequilibrio energético del momento. Las abejas “saben” dónde tienen que picar. Y lo saben, porque donde hay un desequilibrio energético hay una “agresión” que las abejas perciben y, al defenderse de esta “agresión”, producen un reequilibrio similar al de la acupuntura, con el beneficio añadido del veneno de abeja.

La acción curativa que producen las picaduras se debe a los componentes del veneno de abeja ( fundamentalmente a la melitina, un polipéptido). Estas van desde el reuma, ciática, artrosis y lumbago hasta la psoriasis o la hipertensión arterial.

Recientemente se ha descubierto también la relación entre las endorfinas que segrega el cuerpo y las curaciones llamadas “espontáneas”. El efecto de la picadura hace que las endorfinas correspondientes acudan a curar. El veneno continúa el trabajo junto con otros elementos curativos que están en el torrente sanguíneo. Y, si la persona sabe el mecanismo por el que se ha producido la enfermedad, entonces el restablecimiento parece “milagroso”.

Si, además, las picaduras se realizan en el colmenar, todo lo anterior se potencia. El ambiente del lugar, normalmente saludable, las esencias de las plantas, las feromonas que emiten las abejas, el olor a miel de las colmenas y la misma situación de estar “en otro mundo” debido al peligro potencial y a la observación de cómo actúan, hacen que el mecanismo de curación del propio cuerpo se ponga en funcionamiento. La picadura, entonces, se convierte en el ingrediente central de la curación, pero no en el único.

Picarse, aún sin estar enfermo, es, pues, algo saludable en sí mismo. No lo dude, píquese con las abejas. Ellas dan su vida por usted y, si no lo necesita, no se preocupe, ellas no le picarán aunque usted insista. No están dispuestas a morir por nada. Eso sí, procure no molestarlas, porque que se defenderán. Sea prudente en su relación con ellas y procure ir con alguien experimentado. Además debe saber si es alérgico.

Y si le gusta, hágase apicultor. La supervivencia del ser humano depende de ellas. Las abejas al libar tienen un papel esencial en la polinización, la multiplicación de las especies con flores y el rendimiento de los cultivos. Sin polen no hay frutos y sin abejas apenas hay polinización. Ellas polinizan aproximadamente el 80 % de la flora natural o cultivada.

Según Einstein: “Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre sólo le quedarían 4 años de vida: sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres “.

Actualmente ya no hay colmenas silvestres, debido a la Varroa (un ácaro), al uso de plaguicidas, etc. . Sólo los apicultores “polinizamos” con las abejas las flores silvestres y los cultivos. Hacerse apicultor es contribuir a la supervivencia del ser humano.